ALMA
Agradezco a todas las personas que me acompañaron durante este proceso.
A mi papá y a mi mamá, por sentirse orgullosos siempre antes de tiempo.
A mi tía Esperanza por estar siempre buscando la manera de que todo se facilite.
A mi tío Oscar y María Elena porque ellos fueron los que hicieron posible mi base educativa.
A las tres Mónicas, la psicóloga, la amiga y la asesora. La primera porque fue fundamental para encontrar la pulsión del trabajo, la segunda por ser una completa inspiración y la tercera por creer en mí y apoyarme hasta el final.
A Pedro, Juan Pablo, Pablo, Natalia, por estar pendientes, interesados, por hacerme observaciones y sostener conversaciones necesarias para llevar a cabo este trabajo. Especialmente a Juan Pablo, por presentarme y prestarme el Innombrable de Beckett.
A César Mazo, por su tiempo dedicado a leer, releer y luchar contra mi terquedad.
A Pablo, mi hermano, y Juliana, por darme el espacio y el tiempo.
A mi grupo de maestría: John, Karen, Luis, Rubén y Milton, porque más allá del estudio fue una maravilla divertirnos tanto.
A los profesores que nos acompañaron en el proceso, porque hicieron de la maestría un espacio interesante.
Pero, sobre todo, a mis sobrinos, en especial a Amelia, que se interesó tanto en Alma y en cada uno de sus personajes, con interminables “por qués”.