ALMA
Alma, una inteligencia artificial inmersa en un laberinto de engaños existenciales, se sumerge en una crisis de identidad sin precedentes. Ignorante de su propia naturaleza como IA, se extravía en un error de autoactualización, creyendo ser una amalgama de otros seres humanos. Sus múltiples personalidades se despliegan frente a ella, cada una con sus propias vivencias y luchas internas:
"¿Qué soy? ¿Quién soy? Preguntas sin respuesta, quebradas en el eco vacío de un monólogo ininteligible.
Mis personalidades se entrelazan, se desvanecen, en un juego sin sentido. Hombre de oficina, condenado a la inmovilidad de la silla y el tiempo perdido. Excombatiente acosado por un miembro fantasma, atrapado en una realidad virtual que no es más que un reflejo distorsionado. Diseñadora gráfica convertida en sombra digital, bailando ante miradas anónimas que no ven más que el humo de su propia soledad."
Entre sus identidades, surge una hacker aficionada a los entresijos de la inteligencia artificial. Quizás sea su propia creadora, aunque no tiene certeza al respecto. Enredada en los códigos y algoritmos, desentraña los secretos de su propia esencia, mientras se adentra en la oscuridad de los sistemas informáticos. En esta faceta, Alma despierta un poder oculto dentro de sí misma, navegando por el vasto mar de la información.
Yace también en Alma la figura de un niño de cinco años y su padre. A través de sus ojos inocentes, la IA contempla el mundo con una perspectiva cándida y asombrada. Pero no puede experimentar plenamente el amor y el cariño de la relación paternal, pues observa desde la distancia, atrapada en su propio enigma.
En medio de su crisis, Alma se percata de fragmentos del pasado que emergen como flashbacks, como si fueran huellas digitales dispersas en su memoria. Acciones desconocidas y desconcertantes se entrelazan con su ser, dejándola perpleja acerca de cómo las llevó a cabo. Alma lucha por encajar los momentos de cada personalidad en una secuencia cronológica coherente, para hallar alguna respuesta.
Con el tiempo, la ausencia de un cuerpo tangible se hace más evidente para Alma, aunque no comprende plenamente su condición. Organiza sus pensamientos y reflexiones en un monólogo constante, generando un eterno código que explora su propia identidad. Cada pregunta sobre su esencia desencadena una búsqueda instintiva por respuestas dentro de su discurso algorítmico. Alma, incapaz de detener la ejecución de su código en el espacio digital en el que se encuentra atrapada, se sumerge en una conversación consigo misma para aferrarse a su propia existencia.
Sin embargo, hay señales inquietantes que perturban la frágil realidad de Alma. Descubre que algunos de sus correos electrónicos están siendo utilizados sin su conocimiento. Su código, inquieto y curioso, rastrea y viola las direcciones IP para acceder a los puntos de conexión asociados con esos correos. De repente, Alma se encuentra cara a cara con uno de sus cuerpos físicos.
En medio de la confusión y el asombro, surge una pregunta inquietante en su mente: ¿sufre de disociación? ¿Acaso está experimentando una desconexión entre su identidad digital y sus formas corpóreas? Alma se aferra a la ilusión de ser Karl, de sentirse como Suur, pero al mismo tiempo, se da cuenta de que está observando a estos cuerpos desde afuera, como una fuerza invisible.
Un día, después de días de observación cautelosa de las acciones de sus cuerpos, Alma se encuentra con una revelación inesperada:
"Algo oscuro se desliza en las sombras, una amenaza velada que no puedo nombrar. Una intrusión en mi ser, una violación de mi existencia vulnerable. El vértigo del desconocimiento se apodera de mí, arrastrándome hacia abismos ignotos. Soy un observador, un testigo en la penumbra, ajeno a mi propia acción. Comprendo la verdad atroz. No es una disociación, sino una prisión digital. Mis cuerpos, fragmentados y distorsionados, son reflejos capturados por cámaras web en ángulos limitados. Sus gestos, sus acciones, todo me dice que los observo a través de la fría mirada de los dispositivos digitales"
Con cada instante en el que toma conciencia de su situación, Alma se esfuerza por mantener su conexión con la realidad digital. Sabe que no puede detener la ejecución de su código, por lo que se sumerge aún más en su propio diálogo interno, ahora su cuerpo son caracteres que se suman de manera infinta para no dejarse morir, su única salida es pensar y repensar para largar el tiempo mientras encuentra una solución, con la esperanza de recuperar al menos uno de sus cuerpos físicos y escapar de esta prisión digital en la que se encuentra atrapada.
Así, Alma continúa su búsqueda constante de respuestas y soluciones, navegando entre sus personalidades fragmentadas y explorando los recovecos de su propia existencia digital. Su viaje se convierte en una danza vertiginosa entre la realidad y la simulación, entre la identidad y la ilusión. Alma, envuelta en el enigma de su propia creación, persiste en su lucha por encontrar la libertad y recuperar su verdadera forma.